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LA PIEDRA DEL MEDIODÍA

Fue una vez

El Parador de Gredos.

El Parador de Gredos.

La Historia suele contemplar sólo los hechos solemnes, sin embargo, la decisión de construir el Parador Nacional de Gredos en este entorno natural único, supuso para los vecinos de la zona la oportunidad de abrirse caminos más halagüeños, fuera de la miseria del momento que les hacía depender únicamente de unas tierras poco fértiles y un escaso ganado que apenas alcanzaba para llevar una vida de pura subsistencia.
El murallón de la Sierra con nevadas inmensas y frecuentes, la falta o precariedad de las carreteras y la poca hacienda de sus gentes, hacía difícil el desarrollo, por eso la apertura del Parador significó un fuerte impulso comarcal.
Con la llegada de turistas que disponían de abundantes medios económicosy buena posición social, el beneficio fue considerable e inmediato. Pueblos como Navarredonda, Barajas, Hoyos del Espino y San Martin del Pimpollar, con sus productos de ribera y sus recursos humanos, ampliaron sus perspectivas de futuro. Allí fue a trabajar mucha gente de los alrededores. Entre ellos mi padre, Jesús Roncero, que junto con Juan José fueron los dos primeros empleados del Parador. Estuvieron desde los inicios de la obra y después siguieron allí. Luego, poco a poco, vinieron camareras, doncellas, cocineros y todo tipo de personal que hizo que fuera la empresa que más gente tuvo en plantilla de toda la comarca.
Quiero, con mi recuerdo, homenajear a los primeros trabajadores que levantaron este centro de turismo: mujeres y hombres hoy ya en el olvido pero presentes en el corazon de sus descendientes. Casi todos aprendimos de ellos historias, aventuras, anécdotas y sucesos. Incluso nos contaron cómo transcurrió allí la fatal guerra incivil y cómo íban y venían unos y otros mientras ellos los ayudaban a todos y cuidaban de que el Parador siguiera funcionando aun con riesgo de su propia vida.
Hoy desempolvé mis fotos antiguas, tan entrañables, y me gustaría que vosotros conozcáis también a los que dejaron una gran parte de su existencia.

Ana Roncero.

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