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LA PIEDRA DEL MEDIODÍA

Ánimas de otoño.

Ánimas de otoño.

http://www.gredos-norte.com/pueblos/hoyosdelespino/iglesia.html

El humo saliendo de todas las chimeneas en otoño, con olores inolvidables a diferentes leñas: piornos albares, roble, pino más claro, pino más oscuro ... haciendo dibujos dependiendo del aire que soplase: el del sur lo subía alto, el del norte lo pegaba a los tejados de las casas. Ya lo decían los abuelos, siempre sabios: "Alto lluvia, bajo nieve".
Ya llega la época del viento norte, en tocando las campanas de las ánimas ya se sabe: nieve viene. El alborozo infantil en esta estación otoñal, que en lo meteorológico rozaba el invierno, estaba asegurado. Esas ánimas benditas hacían bullir la alegría infantil, aunque entonces no hubiera hiperactividades ni zarandajas. Mientras los muchachos tocaban las campanas en la iglesia de arriba, a un  kilómetro del pueblo, y encendían hogueras, las muchachas padrenuestro va y padrenuestro viene para sacar almas del purgatorio al tiempo que recogíamos pequeñas piedras para hacer el recuento de las almas liberadas. Yo me imaginaba siempre a las ánimas con las manos abiertas hacia el cielo, creo que esa era la imagen de un cuadro que había en la iglesia de arriba. Las pocas que salían, se transformaban en unas grandes lágrimas flotando por el Universo. Me  hubiera gustado pensar que salvaba muchas pero dudo de que fuese tan fácil. Ellas estarían entretenidas llevando la cuenta, yo no sé cuántos padrenuestros necesitaban ni si salían de verdad, pero era un autentico maratón de padrenuestros, risas y piedras, entradas y salidas de la capilla de abajo, para desesperación del cura y de las beatas a los que no dejábamos rezar en paz.
Al anochecer asábamos las castañas en las hogueras con los muchachos y se contaban historias de aparecidos de muertos y de terror. Yo era muy miedosa y no volvía nunca sola por si las ánimas andaban sueltas o les faltaban padrenuestros, no me fueran a coger a mí del cuello.
Y así, poco a poco, día va, día viene, se volvían las nubes rosadas y densas, flores blancas y menudas salpicaban los prados, empezaba la mágica danza del invierno en ciernes mientras despacio, sin prisa, se sembraba la tierra de nieve.

Ana Roncero.

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2 comentarios

Dinosaurio -

Tengo una sorpresa para ti en mi blog.
Un beso.

Dinosaurio -

¡Qué buenos recuerdos y cuánta falta hace que los recordemos!
Un beso.
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